Julio César Quiñónez no niega la red de corrupción que ha dejado en libertad a más de un centenar de presos. Y aclaró que en octubre del año pasado se percató de la presencia tramitadores que cobraban a los usuarios por las boletas de excarcelación, por lo cual inició una investigación interna en conjunto con la Policía.
Sin embargo, dijo que fue por reportajes de prensa que se enteró que de su despacho se habían sustraído boletas originales y un sello con el cual se otorgaron libertades a contraventores recluidos en el CDP.
“Son tantas y es imposible darse cuenta cuántas te faltan", recalcó Quiñónez, quien también reconoció como suyas las seis firmas que constan en el CDP, tras no descartar la posibilidad de que algunas boletas con las cuales se concedió la excarcelación hayan sido duplicadas. Es que para él, el código de barras que tiene cada documento es fácilmente clonable, pues se elabora en un sistema básico de computación.
Por otra parte, el sello cuestionado se perdió supuestamente en un operativo de rutina.
Según la coordinadora de la institución, Karen Coello, a ella se le cayó el 7 de septiembre, pero que comunicó al día siguiente.
El sello original está desde el 24 de septiembre del año pasado bajo custodia de Clara Reyes Carrasco, jefa del Departamento de Permisos anual de funcionamiento de la Gobernación del Guayas.
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